La luz que nos guía.

Dualidad pasamanos-luminaria en arquitectura.

Los pasamanos siempre nos han parecido el hilo conductor perfecto para recorrer los espacios. Además de la labor de sustento o apoyo, en nuestros proyectos, hemos recurrido a dotarlos de luz para significarlo y que nos matice las distintas volumetrías a través de juegos de sombras.

Nos permite mediante la autoiluminación tangencial remarcar aquello que más nos interesa.

Al igual que la labor de los tutores de los árboles, es una guía inmejorable para nuestro avance….

Para un uso más exigente, las protecciones antivandálicas de los pasamanos, ejecutadas en chapa microperforada,  ayudan a tamizar la luz, generando una escena lumínica muy sugerente.

Ya sea en pasamanos de escaleras, o de protección de corredores, siempre nos ha parecido un aliado fabuloso para generar escenas de claroscuro, y resaltar zonas de estancia o de circulación.

Para convertir los pasamanos en elementos escultóricos, o para resaltar su trazado, la luz es una herramienta insustituible, que nos ayuda a la hora de dotarlo de materialidad. Ya sea ejecutado éste en madera, metal, u otro material.

Como fanáticos de la luz indirecta, dejaremos para otro post el uso de cornisas, zócalos y recercados autoiluminados….

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